“El adolescente delincuente que fue confundido con el mejor experto en clima del mundo” (3/3)

Los alarmistas dicen que el IPCC es un órgano científico que se comporta con gran rigor. En realidad es un órgano político que no busca tener la más mínima objetividad. Cualquiera puede decir lo que yo acabo de decir, pero Donna Laframboise no sólo lo dice: lo refrenda con datos y argumentos. Leed el libro.

He dejado para esta tercera parte un par de casos escandalosos que demuestran la basura que son las revisiones del IPCC. No digo que esas revisiones sean una chapuza, porque chapuza es algo que sale mal cuando tienes intención de hacerlo bien. En el IPCC no hay ninguna intención de generar informes objetivos: el IPCC tiene una misión, que es hacer avanzar la agenda de la UFNCCC (Capítulo 20). La ONU no sirve a la humanidad: es una burocracia codiciosa que sirve a sus propios intereses.

El palo de hockey (Capítulo 32)

No me voy a extender explicando por qué la gráfica del palo de hockey es ciencia basura, porque las primeras entradas del blog (ver) están dedicadas en exclusiva a explicar por qué esta gráfica no tiene ninguna validez científica. Y, sin embargo, en el IPCC son tan “científicos” que esta basura fue incluida varias veces en el IPCC-AR3 de 2001.

Publicar el palo de hockey es incompatible con la propaganda que hace el IPCC de sí mismo. Y lo mismo se puede decir de Nature, la revista en la que se publicó esta gráfica y que se negó a publicar la crítica de McIntyre.

In 2003, after Mann et al had refused to provide to us either the test scores, residual series or even the results of the individual steps for independent statistical verification, we filed a Materials Complaint with Nature requesting this data. Nature refused to intervene, saying that disclosure was up to the original authors. Perhaps this experience will encourage Nature to re-consider such policies. (fuente)

En 2003, después de que Mann et al. se habían negado a proporcionarnos los resultados de las pruebas, las series residuales o incluso los resultados de los pasos individuales para la verificación estadística independiente, presentamos una queja de material a Nature solicitando estos datos. Nature se negó a intervenir, diciendo que la divulgación dependía de los autores originales. Quizás esta experiencia aliente a la Nature a reconsiderar tales políticas.

¿Prestigio?

El Informe Stern (Capítulo 14).

El Informe Stern (The Stern Review) es un informe de 700 páginas que fue publicado a finales de Octubre de 2006. NO es una publicación revisada por pares (Capítulo 15).

Supuestamente, en el informe del IPCC del año 2007 sólo podían incluirse publicaciones científicas que hubiesen sido publicadas con anterioridad a Enero de 2006. Ésa era la normativa…

¿Podía el Informe Stern ser citado en el Informe del IPCC de 2007?

Venga, otro dato: la revisión-farsa que se hace en el IPCC finalizó en Septiembre de 2006, es decir un mes antes de que se publicara el Informe Stern. Es decir, si ese informe se usaba en el IPCC-AR3 de 2007, sería incluido sin haber pasado ningún tipo de revisión y violando clamorosamente los plazos establecidos por el propio IPCC para determinar si un artículo era citable en sus informes.

Reviewers examining the motions of the Climate Bible that cite the Stern Review were required to submit their comments by certain deadlines. In one case the deadline was July 21st, 2006. In the other it was September 15th. This means the IPCC’s expert reviewers had an gone home before the Stern Review was released at the end of October 2006.

Los revisores que examinaron las mociones de la Biblia Climática que citan el Informe Stern tuvieron que enviar sus comentarios dentro de ciertos plazos. En un caso, la fecha límite era el 21 de julio de 2006. En el otro, el 15 de septiembre. Esto significa que los revisores expertos del IPCC se habían ido a casa antes de que se publicara el Informe Stern a finales de octubre de 2006.

Ni podía pasar la farsa-revisión ni entraba en los plazos: no podía ser citado.

El Informe Stern fue citado un total de 26 veces en 12 capítulos diferentes del Informe del IPCC:

When asked whether the Climate Bible had relied on the Stern Review, Pachauri said that although his organization was aware of it, the IPCC’s ability to make use of this document was limited because it wasn’t peer-reviewed. Imagine my surprise therefore when, during the Citizen Audit, I discovered that the IPCC had, in fact, cited the Stern Review all over the place. Not once or twice. And not in a chapter or two. We’re talking at least 26 times across 12 chapters.

Cuando se le preguntó si la Biblia Climática se había basado en el Informe Stern, Pachauri dijo que, aunque su organización lo conocía, la capacidad del IPCC para hacer uso de este documento era limitada porque no había revisado por pares. Imagine mi sorpresa, por lo tanto, cuando, durante la Auditoría Ciudadana, descubrí que el IPCC, de hecho, había citado el Informe Stern por todas partes. No una o dos veces. Y no en un capítulo o dos. Estamos hablando de al menos 26 veces en 12 capítulos.

Las normas cuyo cumplimiento no se vigila son sólo propaganda que hace de tapadera para la misión.

Los glaciares del Himalaya (Capítulo 33)

On January 17 the Times of London ran a story under the headline World misled over Himalayan meltdown. It said the 2007 Bible had claimed that Himalayan glaciers could vanish by 2035 as a result of climate change. The IPCC had cited a single source of evidence for this prediction – a document prepared by the World Wildlife Fund. In turn, the  WWF had cited a magazine – the New Scientist. The magazine, for its part, said its information came from an interview with a single glacier expert, Syed lqbal Hasnain.

According to the Times, Hasnain was “a little-known Indian scientist” who had since admitted he’d pulled the number out of the air.

El 17 de enero, el Times de Londres publicó una historia bajo el titular El Mundo Engañado acerca del Colapso del Himalaya. Decía que la Biblia de 2007 había afirmado que los glaciares del Himalaya podrían desaparecer antes de 2035 como resultado del cambio climático. El IPCC había citado una única fuente de evidencia para esta predicción: un documento preparado por el Fondo Mundial para la Naturaleza [WWF]. A su vez, WWF había citado una revista: el New Scientist. La revista, por su parte, dijo que su información provino de una entrevista con un solo experto en glaciares, Syed lqbal Hasnain.

Según el Times, Hasnain era “un científico indio poco conocido” que desde entonces había admitido que se había inventado el dato.

Éste es el rigor con el que se generan los informes del IPCC. Este escandaloso asunto provocó que el InterAcademy Council creara un comité que investigara al IPCC. Los resultados están comentados en el libro.

Comments appearing in an activist publication were assumed to be correct. That’s all these IPCC authors required.

The Times coverage was only the beginning. Although media interest in North America was grudging, in the UK and India this was a big story. As a direct result, the InterAcademy Council (IAC) established the committee that subsequently sponsored the online guestionaire discussed throughout this book.

Se asumió que los comentarios que aparecían en una publicación activista eran correctos. Eso es todo lo que requieren estos autores del IPCC.

La cobertura del Times fue solo el comienzo. Aunque el interés de los medios en América del Norte era renqueante, en el Reino Unido y la India ésta fue una gran historia. Como resultado directo, el InterAcademy Council (IAC) estableció un comité que posteriormente promovió el cuestionario online comentado a lo largo de este libro.

Una de las sugerencias del comité fue que el IPCC incorporara voces independientes en sus órganos. El IPCC ignoró la sugerencia (Capítulo 34).

While the IAC report said it should contain three independent voices, including people from outside the climate community, the IPCC thumbed its nose at that advice. In lieu of independent individuals the IPCC instead gave four of its fulltime staff members seats at the table.

Si bien el informe del IAC dijo que debería contener tres voces independientes, incluidas personas de fuera de la comunidad climática, el IPCC rechazó ese consejo. En lugar de individuos independientes, el IPCC otorgó sitio en la mesa a cuatro de sus miembros a tiempo completo.

¿Participación de voces externas e independientes? El adolescente no quiere mecanismos de control reales. Quiere seguir haciendo lo que le da la gana y que le digan que su comportamiento es ejemplar.

Los ejemplos que he puesto no son casos puntuales ni ovejas negras. Nada en el IPCC se hace persiguiendo transparencia y rigor. Tienen una misión y quieren aparentar que esa misión tiene respaldo científico. El IPCC es propaganda de activistas.

A la vista de cómo funciona el IPCC, pretender que este organismo es “científico” es engañar a la gente. Que participen científicos no hace a un organismo “científico”. Es como si los informes creados por Greenpeace fueran publicitados como “científicos” porque contienen citas a artículos científicos o porque los escriben científicos. Esa publicidad sería engañosa, del mismo modo que es engañoso pretender que el IPCC es otra cosa que un órgano político claramente sesgado.

Leer más:

“El adolescente delincuente que fue confundido con el mejor experto en clima del mundo” (2/3)

Finally, for the icing on this sad little cake, the IPCC continues to use these expert reviewers as cover. Again and again, it points to its army of expert reviewers as evidence of how rigorous and trustworthy it is.

Finalmente, como guinda de este pequeño y triste pastel, el IPCC continúa utilizando a estos revisores expertos como tapadera. Una y otra vez, señala a su ejército de revisores expertos como prueba de cuán riguroso y confiable es.

La farsa del proceso de revisión del IPCC

Olvidemos por un momento el IPCC. ¿Cómo funciona la revisión por pares (peer review) de las revistas científicas? Salvo confusión por mi parte o casos excepcionales, funciona así: los autores envían un artículo a una revista. El editor asignado a ese envío busca revisores relacionados con el tema, que leen el artículo y envían sus comentarios al editor. El editor recibe los comentarios y directamente puede rechazar la publicación sin posibilidad de recurso si los considera demasiado negativos. En caso contrario, se inicia un proceso en el que se pide a los autores del artículo que respondan y/o cambien el artículo de acuerdo con los comentarios de los revisores. Si este proceso satisface a los revisores y al editor, el artículo será publicado. Si no es así, será rechazado. Nótese que la mayoría de las revistas no pagan nada a los revisores.

Nótese que en el peer review de las revistas los autores no tienen ningún poder de decisión sobre si el artículo se publica o no. Es el editor asignado por la revista, que de facto casi siempre delega en el criterio mayoritario de los revisores, el que decide. El poder lo tienen por completo el editor y los revisores.

Ahora volvamos al IPCC. En el IPCC el proceso de revisión funciona exactamente al revés que en el peer review: los autores dejan que los revisores hagan sugerencias, pero el capítulo se va a publicar siempre, digan lo que digan los revisores, y tendrá el contenido que decidan los autores en exclusiva. Es decir, en esta farsa no existe un escrutinio real ni existe un mínimo control de calidad. En el IPCC todo el poder está en manos de los autores, ningún poder está en manos de los revisores. Los revisores sólo están ahí para que el IPCC pueda decir que los capítulos han sido revisados de forma rigurosa por miles de científicos. La falsa revisión que se hace en el IPCC es un acto de propaganda. Insisto: este proceso nada tiene que ver con un peer review: es todo lo contrario a lo que se hace en las revisiones en revistas científicas. Es sólo un escaparate, crear una apariencia de rigor y de validez “científica” que en realidad es puro humo.

Mis negritas:

But the fact that these authors are at perfect liberty to ignore perspectives that differ from their own means the entire purpose of this exercise (to spot errors and avoid groupthink) is fatally undermined. In reality, a lot of people’s time is being wasted so the IPCC can appear to be rigorous and inclusive. D. Laframboise

Pero el hecho de que estos autores estén en perfecta libertad para ignorar las perspectivas que difieren de las suyas significa que el objetivo completo de este ejercicio (detectar errores y evitar el pensamiento grupal) se ve fatalmente socavado. En realidad, se está desperdiciando el tiempo de mucha gente con el fin de que el IPCC pueda aparentar ser riguroso e inclusivo.

“Se está desperdiciando el tiempo de mucha gente con el fin de que el IPCC pueda aparentar ser riguroso e inclusivo”. Es una farsa en la que el IPCC busca crear una apariencia.

De hecho, si recordamos, ya habíamos visto en el blog (ver,ver) cómo funciona el proceso de revisión en el IPCC: McIntyre actuando como revisor pidió que no se manipulara una gráfica (la manipulación eliminaba una parte inconveniente para el IPCC).

As a reviewer of the Second Order Draft, I asked the IPCC in the strongest possible terms to show the decline reported at CA here. […] They refused. Stephen McIntyre

Como revisor del Segundo Borrador, le pedí al IPCC en los términos más enérgicos posibles que mostrara la bajada reportada en CA [ClimateAudit] aquí. […] Ellos se negaron a hacerlo.

Una persona honesta nunca hubiera manipulado una gráfica inconveniente para su ideología. Pero lo relevante es que en un proceso peer review real el revisor habría tenido todo el poder, en ningún caso los autores. En el peer review real el autor no tiene derecho de pernada. En el IPCC el proceso funciona al revés: el proceso del IPCC es análogo a un juicio en el que el acusado es el que decide el veredicto. Pero eso, sí, el acusado escucha la opinión del juez antes de declararse inocente de todos los cargos.

Vimos en el blog otro caso que demuestra cómo se comporta este adolescente consentido cuando los documentos que generan los científicos no apoyan su misión (ver,ver):

this report is not what it appears to be–it is not the version that was approved by the contributing scientists listed on the title page. In my more than 60 years as a member of the American scientific community, including service as president of both the National Academy of Sciences and the American Physical Society, I have never witnessed a more disturbing corruption of the peer-review process than the events that led to this IPCC report.

este informe no es lo que parece ser, no es la versión que fue aprobada por los científicos contribuyentes que figuran en la página del título. En mis más de 60 años como miembro de la comunidad científica estadounidense, incluido el servicio como presidente de la Academia Nacional de Ciencias y la Sociedad Física Americana, nunca he presenciado una corrupción más perturbadora del proceso de revisión por pares que los eventos que condujeron a este informe del IPCC.

¿Revisión por pares? Lo del IPCC no es revisión por pares sino todo lo contrario: no hay ningún mecanismo de control real.

En el IPCC una vez los (supuestos) científicos han escrito su informe, los políticos escriben el resumen para los legisladores y retocan el texto de los (supuestos) científicos para evitar que sea incoherente con las conclusiones escritas por los políticos (Capítulos 21 y 22):

According to the chairman himself, the IPCC tweaks their words so that the underlying scientific sections accord with the version of reality that was hammered out by the politicians. D. Laframboise

Según el propio presidente, el IPCC modifica sus palabras para que las secciones científicas subyacentes concuerden con la versión de la realidad que fue elaborada por los políticos.

Y es que hay tanto rigor en el IPCC que no se puede aguantar. Como dice Laframboise, es un adolescente que en su vida se ha planteado que tiene que cumplir una sola regla. Ni una.

“Sólo artículos revisados por pares”

When asked if the discussion paper could be taken into consideration in the on-going round of scientific review by IPCC, he said, “IPCC studies only peer-review science. Let someone publish the data in a decent credible publication. I am sure IPCC would then accept it, otherwise we can just throw it into the dustbin.” D. Laframboise

Cuando se le preguntó si el documento de discusión podría tomarse en consideración en la ronda de revisión científica en curso por el IPCC, dijo: “El IPCC estudia solo la ciencia revisada por pares. Deje que alguien publique los datos en una publicación digna y creíble. Estoy seguro de que el IPCC luego lo aceptaría, de lo contrario, simplemente podemos tirarlo al basurero”.

Eso dice la propaganda: que el IPCC sólo revisa e incluye en sus informes artículos científicos revisados por pares.

No voy a entrar en mucho detalle sobre esto (¡leed el libro de Laframboise!), pero Donna Laframboise organizó (Capítulo 11) una revisión de las citas empleadas en el IPCC-AR4 de 2007. Lo que encontró, con la ayuda de unos 40 voluntarios, es lo que cabía esperar: la publicidad del IPCC es falsa. En los informes del IPCC se cita lo que a los autores les viene en gana, se haya publicado o no en revista científica. Y ni siquiera se molestan en dejar claro que el documento citado no es una artículo de revista que haya sido revisado por pares.

Six days after we released our results, an article authored by Pachauri appeared in a Yale University online publication. It claimed the 2007 edition of the Climate Bible “cited approximately 18,000 peer-reviewed publications.” We found less than 13,000. It further said that “a limited amount of gray (or non-peer-reviewed) literature” had been cited “in cases where peer-reviewed literature was unavailable.” Actually, this occurred 5,587 times.

Seis días después de que publicáramos nuestros resultados, apareció un artículo escrito por Pachauri en una publicación online de la Universidad de Yale. Afirmaba que la edición de 2007 de la Biblia Climática “citaba aproximadamente 18 000 publicaciones revisadas por pares”. Encontramos menos de 13 000. Además dijo que “se había citado una cantidad limitada de literatura gris (o no revisada por pares)” en los casos en que la literatura revisada por pares no estaba disponible “. En realidad, esto ocurrió 5 587 veces.

En definitiva, Laframboise y sus ayudantes descubrieron que sólo 2/3 de las citas contenidas en los capítulos eran realmente de artículos revisados por pares. Si te crees la propaganda del IPCC, te están engañando.

Sigo en la tercera parte.

Leer más:

“El adolescente delincuente que fue confundido con el mejor experto en clima del mundo” (1/3)

Como comenté en la entrada anterior (ver), la falacia de autoridad necesita de la existencia de una autoridad que obligatoriamente es presentada como fiable, rigurosa, científica, etc. Y en el caso de la Iglesia de la Calentología, esa autoridad es el IPCC:

Los hechos y datos que voy a comentar relativos al IPCC están sacados en su mayoría del libro “The Delinquent Teenager Who Was Mistaken for the World’s Top Climate Expert” (El adolescente delincuente que fue confundido con el mejor experto en clima del mundo), de la periodista Donna Laframboise.

Es imposible e indeseable hacer un resumen completo de todos los temas abordados en el libro, por lo que sólo comentaré algunas cosas. Recomiendo sin duda la lectura del libro. En este enlace se puede acceder a una muestra.

El IPCC

El Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC en adelante) es un órgano intergubernamental perteneciente a la ONU. Como su propio nombre indica, sus miembros no son personas, sino gobiernos/países. Representantes de 195 países se reúnen anualmente en sesiones plenarias.

Y el IPCC Bureau, el órgano que coordina todo el proceso, está formado por una treintena de representantes de países tan conocedores de lo que es un estado de derecho como Sudán, Irán, Arabia Saudí, China, Cuba, Malasia, Maldivas, o Madagascar (Capítulo 19). Los miembros de este órgano no pertenecen al IPCC por su valía como científicos, sino por su país de procedencia. Ése es el criterio, o al menos uno de ellos.

Los representantes de los gobiernos (llamados National Focal Points) eligen a los expertos de los distintos países que luego desarrollan el programa del IPCC. Y también designan a los redactores (que el IPCC llama “autores”) de los informes del IPCC (ver). Y esto nos lleva a un punto importante: el proceso de designación de los “autores” que estarán a cargo de los distintos capítulos en los que se divide la redacción de esos informes no es un proceso público y transparente, sino opaco con criterios secretos (Capítulo 8):

In fact, Climate Bible authors are chosen via a secretive process. First, the IPCC receives nominations from governments – but it declines to make public the names of these nominees. Second, the IPCC fails to explain what selection criteria it uses. Third, when it announces who has been chosen, the only piece of information it feels obliged to provide is the name of the country the author represents. […] In other words, an organization that claims to be utterly transparent expects us to simply take it on faith that the most qualified people were nominated and selected. Moreover, it feels no obligation to provide the slightest bit of evidence that those who got the job are, in fact, experts. D. Laframboise

De hecho, los autores de la Biblia Climática son elegidos mediante un proceso secreto. En primer lugar, el IPCC recibe nominaciones de los gobiernos, pero se niega a hacer públicos los nombres de estos nominados. En segundo lugar, el IPCC no explica qué criterios de selección utiliza. Tercero, cuando anuncia quién ha sido elegido, la única información que se siente obligado a proporcionar es el país que representa el autor. […] En otras palabras, una organización que dice ser completamente transparente espera que simplemente hagamos el acto de fe de que las personas más cualificadas fueron nominadas y seleccionadas. Además, no se siente en la obligación de proporcionar la más mínima prueba de que quienes obtuvieron el trabajo son, de hecho, expertos.

Among those with firsthand IPCC experience, therefore, it is an open secret that some people are appointed for reasons that have little to do with world-class scientific expertise. D. Laframboise

Por lo tanto, entre aquellos con experiencia de primera mano del IPCC, es un secreto a voces que algunas personas son nombradas por razones que tienen poco que ver con ser un experto científico de nivel mundial.

Nada garantiza que los elegidos estén libres de conflictos de intereses ni que sean objetivos ni que su CV sea superior al de otros candidatos. Como Laframboise detalla en el libro, el resultado es que los autores elegidos dedocráticamente por el IPCC son en gran parte activistas de sociedades como WWF o Greenpeace (Capítulos 6, 7, 31 y 36). Y nada impide que los que no lo son sean elegidos por su afinidad a la misión del IPCC. Ni objetividad, ni transparencia, ni intención de que las haya. Eso es el IPCC.

¿Importa mucho que el proceso de designación de los autores sea de todo menos transparente y, por tanto, objetivo? No es todo el problema, pero sí es importante: es una pieza más de la farsa que es el IPCC. Si la elección fuera en base a criterios objetivos y no buscando promocionar una misión concreta, seguramente no cambiaría nada, pues como Laframboise explica en el libro, en el IPCC no creen estar obligados a cumplir ningún tipo de norma que garantice una mínima objetividad en su proceso de revisión bibliográfica. En algunos casos no es que no haya normas: sí las hay, pero no hay mecanismos de control de que se cumplen esas normas y de que los transgresores son sancionados. Consecuentemente, las normas no se cumplen y no pasa nada. Por eso Laframboise describe al IPCC como un adolescente consentido que está acostumbrado a hacer lo que le viene en gana y al que nadie le dice “esto no se puede hacer”.

If someone were trying to control the overall message in a report like the Climate Bible they might well find it useful to keep re-appointing a core group of trusted individuals to leadership positions – regardless of whether their expertise actually matched. D. Laframboise

Si alguien intentara controlar el mensaje general en un informe como la Biblia Climática, podría resultarle útil repetir una y otra vez la jugada de nombrar a un grupo central de personas de confianza para puestos de liderazgo, independientemente de si su experiencia realmente lo justifica.

Y en este vivalavirgen que es el IPCC, resulta que hay redactores de capítulos (i.e. “autores”) que tienen claros conflictos de interés con el material que están generando, o bien porque son activistas o porque están revisando sus propios artículos.

¿Cuál es la política del IPCC para reducir el impacto de los conflictos de interés? Pues que los mecanismos de control sólo deben existir si se sabe que hay un problema, no como prevención garantista para evitar que lo haya. En el IPCC son tan virtuosos que no necesitan mecanismos de control. Mis negritas:

In a 2010 interview with The Economist magazine Pachauri was asked: “Isn’t it rather remarkable that you should have this [important and influential] organisation that does not have any procedure for dealing with conflict of interest?”

Pachauri indolently responded that “if the governments who govern the IPCC determine that there should be something of this nature” he was sure it would be put in place. When pressed on the fact that he himself had done nothing in this regard despite being in charge for eight years he replied: “Why would I raise something, unless there is a reason for me to raise it?” He had never, he said, “felt the need for it” since his own behavior was “above reproach.D. Laframboise

En una entrevista de 2010 con la revista The Economist, se le preguntó a Pachauri: “¿No es sorprendente que tengas esta organización [importante e influyente] que no tiene ningún procedimiento para lidiar con conflictos de intereses?

Pachauri respondió indolentemente que “si los gobiernos que gobiernan el IPCC determinan que debería haber algo de esta naturaleza”, estaba seguro de que se implementaría. Cuando se le presionó sobre el hecho de que él mismo no había hecho nada al respecto a pesar de estar a cargo durante ocho años, respondió: “¿Por qué debería plantear algo, a menos que haya una razón para que lo haga?” Nunca, dijo, “sintió la necesidad de ello” ya que su propio comportamiento estaba “por encima de todo reproche”.

In the real world, when undisciplined youngsters slide behind the wheel of a fast car, how many of them can be counted on to behave? D. Laframboise

En el mundo real, cuando los jóvenes indisciplinados se ponen al volante de un coche rápido, ¿qué esperanza tenemos de que se comporten?

Sigo en la segunda parte.

Leer más:

Por qué prácticamente nada de lo que nos dicen del IPCC es cierto

La Iglesia de la Calentología dice tener pruebas científicas que respaldan su fe, pero los miembros de esta secta nunca aportan esas pruebas (ver). A falta de pruebas, su discurso se basa en insultos (ver) y, sobre todo, en la falacia de autoridad (ver): hay que creer sus dogmas porque quien los afirma tiene prestigio.

La falacia de autoridad precisa de la existencia de una autoridad, que en este caso es el IPCC. Para los creyentes en la Calentología el IPCC tiene que ser necesariamente riguroso, científico, fiable, etc. Y es que la autoridad tiene que ser publicitada como virtuosa, o la falacia de autoridad no funciona muy bien.

Hablaré más adelante del libro  “The Delinquent Teenager Who Was Mistaken for the World’s Top Climate Expert” (El adolescente delincuente que fue confundido con el mejor experto en clima del mundo), de Donna Laframboise, en el que esta periodista explica que el IPCC, lejos de ser el órgano científico que la propaganda alarmista pretende hacernos creer que es, es más bien como un adolescente que se salta una norma tras otra, porque nadie se ha preocupado nunca de asegurarse de que cumple las normas. No es que en el IPCC no tengan rigor, es que ni siquiera se plantean tenerlo: es la propaganda lo que buscan. El IPCC es un órgano político con una misión: crear informes que se puedan contar como escritos por científicos en los que la ONU pueda insertar la ideología catastrofista y así  hacer creer a la gente que esa ideología es lo que dice la ciencia y que la ONU está salvando el mundo. El IPCC es pura propaganda vestida de seda gracias a científicos que se prestan a participar en esta gran farsa.

Corrupción por causa noble

Lo que hacemos y cómo lo hacemos es más importante que lo que conseguimos con nuestros actos.

¿Es un acto “bueno” que un policía cree pruebas falsas con el objetivo de incriminar a un criminal —que cree o sabe— peligroso que de otro modo probablemente quedaría libre por falta de pruebas?

En abstracto, poca gente defiende que el fin justifica los medios, o, lo que es lo mismo, la corrupción por causa noble, que es realizar actos no éticos justificándolo por la consecución de un bien superior a la falta que se está cometiendo.

¿Es un acto “bueno” usar mentiras para convencer a la gente de que el apocalipsis está cercano, cuando tienes gran fe en que es así y que el futuro de la humanidad está en juego?

Lo sorprendente es que las personas que cruzan las líneas rojas saben que sus actos son indefendibles, y sin embargo seguramente en su cabeza siguen creyendo ser “los buenos”, los paladines de ese bien superior por el que están dispuestos a sacrificar su integridad. Cuesta creer que la mente humana pueda racionalizar ciertos comportamientos y creencias, a pesar de pruebas incontrovertibles de estar equivocados, pero es una realidad que lo hace. Y, de acuerdo con Festinger et al. a) el haber demostrado compromiso con una causa y b) el apoyo de otros creyentes, son factores clave en que una persona experimente disonancia cognitiva en lugar de abandonar sus creencias.

The person holding the belief must have committed himself to it; that is, for the sake of his belief, he must have taken some important action that is difficult to undo.

La persona que tiene la creencia debe haberse comprometido con ella; es decir, por el bien de su creencia, debe haber tomado alguna acción importante que es difícil de deshacer.

The presence of supporting co-believers would seem to be an indispensable requirement for recovery from such extreme disconfirmation.

La presencia de co-creyentes que apoyan parecería ser un requisito indispensable para  superar tal desconfirmación extrema.

En el blog hemos visto:

    1. Que el palo de hockey es una prueba que se sabe que es falsa desde hace 15 años (ver) y sin embargo, lejos de reconocer públicamente que es así, los alarmistas la siguen usando para conseguir adeptos a su religión (ver). Aunque creyéramos (y yo no lo creo) que en sus actos de proselitismo desconocían la inmensa chapuza que es esa gráfica, esas personas habrían guardado silencio al enterarse de que han estado engañando a la gente con pruebas falsas. Una prueba falsa es aceptable si sirve a un bien superior: corrupción por causa noble.
    2. Que múltiples veces los alarmistas han manipulado gráficas con el evidente objetivo de engañar a la gente (ver,ver,ver,ver). La manipulación deliberada nunca es criticada por los alarmistas, que de esa forma disculpan la manipulación de datos para no perjudicar su mensaje dando argumentos a los críticos de su religión (ver). Corrupción por causa noble.
    3. Que se oculta que en los núcleos de hielo los cambios en la temperatura preceden a los cambios en el CO2 (ver). Nuevamente, aunque creyéramos (y reitero que no es mi caso) que las personas que hacen proselitismo tergiversando lo que realmente se deduce de los datos actuaban de buena fe, cuando supuestamente descubrieran haber engañado a su audiencia, la reacción ética es rectificar públicamente su error, sintiéndose ellos mismos unas víctimas más del engaño por parte de sus antiguos co-creyentes. Pero para los alarmistas el fin justifica los medios…
    4. Que se hace proselitismo con cifras de “consenso” que se sabe que son falsas (ver,ver). Pero la causa superior justifica el engaño.
    5. Que se usa y abusa de menores de edad tanto en labores de promoción (e.g. la famosa adolescente sueca) como siendo víctimas de la propaganda catastrofista (e.g. su promoción en escuelas) (ver,ver). ¿Qué justifica el abuso de menores de edad? La importancia de la causa superior: corrupción de causa noble.
    6. Que se usa la violencia para silenciar a los críticos (ver,ver). Ninguna crítica de los alarmistas al uso de la violencia para conseguir sus fines: más bien lo contrario, tratar de minimizar la gravedad de los hechos, por ejemplo porque la charla se consiguió dar a pesar de la violencia (ver).
    7. Que se oculta que los modelos climáticos llegan a sus resultados mediante mecanismos físicos que las observaciones desmienten (ver).
    8. Que el proselitismo de los alarmistas está basado en falacias, no en pruebas científicas que respalden su fe (ver,ver,ver,ver).

Y, por supuesto, silencian a los críticos y evitan el debate “por el bien colectivo”, es decir, por la causa noble:

Boykoff had told journalism students the previous evening that news outlets should refrain from reporting the views of climate skeptics since this contributes to “illusory, misleading and counterproductive debates” that “poorly serve the collective good.” (fuente)

Boykoff les había dicho a los estudiantes de periodismo la noche anterior que los medios de comunicación deberían abstenerse de informar sobre las opiniones de los escépticos del clima, ya que esto contribuye a “debates ilusorios, engañosos y contraproducentes” que “sirven mal al bien colectivo”.

El bien colectivo justifica silenciar las voces críticas y que no haya debate.

Los buenos no son los que se dan golpes en el pecho y tienen fe en que son los buenos: los buenos son los que actúan con ética.

Por supuesto, la reflexión final es que no sólo el fin no justifica los medios, sino que el fin de los alarmistas, su causa, no es la causa noble que ellos pretenden.

NOTA: el Climategate dejó claro que para los alarmistas engañar manipulando los datos está justificado para no dar argumentos a los críticos. Porque los alarmistas tienen fe verdadera y una causa.

So, if we show Keith’s line in this plot, we have to comment that “something else” is responsible for the discrepancies in this case. Perhaps Keith can help us out a bit by explaining the processing that went into the data and the potential factors that might lead to it being “warmer” than the Jones and co-workers’ and Mann and co-workers’ results? We would need to put in a few words in this regard. Otherwise, the skeptics would have a field day casting doubt on our ability to understand the factors that influence these estimates and, thus, can undermine faith in the …estimates from paleological data. I don’t think that doubt is scientifically justified, and I’d hate to be the one to have to give it fodder (fuente,fuente)

 

Trump: “No dejaremos que los socialistas radicales destruyan nuestra economía”

Buen retrato ha hecho Donald Trump de la secta climática: los “herederos de los estúpidos pitonisos”, los “perpetuos profetas del apocalipsis”, “socialistas radicales que quieren destruir nuestra economía”.

Lo bueno está en los últimos minutos del vídeo:

But to embrace the possibilities of tomorrow, we must reject the perennial prophets of doom and their predictions of the Apocalypse.

They are the heirs of yesterday’s foolish fortune tellers, and I have them, and you have them and we all have them and they want to see us do badly but we won’t let that happen. They predicted an overpopulation crisis in the 1960s, mass starvation in the 70s, and an end of oil in the 1990s.

These alarmists always demand the same thing: absolute power to dominate, transform and control every aspect of our lives.

We will never let radical socialists destroy our economy, wreck our country or eradicate our liberty. America will always be the proud, strong and unyielding bastion of freedom.

In America, we understand what the pessimists refused to see. That a growing and vibrant market economy, focused on the future, lifts the human spirit and excites creativity: strong enough to overcome any challenge, any challenge by far.

Donald Trump

“Hoy somos testigos de uno de esos delirios populares extraordinarios y locura de las masas”

Nuestro sistema educativo y los medios de comunicación se han convertido en altavoces para la histeria científicamente injustificada.

La causa menos excusable de la histeria climática es la codicia por el dinero y el poder

El planeta no necesita ser salvado (salvo tal vez de los propios políticos) porque se está beneficiando del aumento de dióxido de carbono

Sensatez frente a los delirios de los niños climáticos y la estupidez de los políticos.