El “escepticismo”, vaya timo

Por supuesto el escepticismo es algo bueno: hay que cuestionar. De hecho se puede definir la ciencia como el escepticismo de las opiniones de los expertos (ver). La actitud científica es cuestionar. Aceptar los “consensos” de los expertos porque son expertos no es ciencia: es fe. Pero, ojo, si alguien no se siente capacitado para opinar porque carece de formación para hacerlo, eso es respetable. Lo que no es respetable es pretender que la aceptación sumisa y acrítica de los mensajes oficiales es escepticismo. Y no hay que caer en falsa dicotomía “escépticos”/homeópatas. El “escepticismo” es criticable: no son “los buenos”.

¿Qué critican los “escépticos”? El terraplanismo, la homeopatía, las “terapias complementarias”, la religión y a los antivacunas. Ninguna de esas críticas cuestiona un “consenso” de expertos. A la hora de criticar las opiniones supuestamente científicas establecidas por las mayorías los escépticos argumentan que pensar es peligroso porque te puede llevar a tener una postura sesgada: defender acríticamente la opinión de los “expertos” es la postura razonable y segura para un “escéptico”.

El terraplanismo, la homeopatía y la acupuntura no tienen base científica pero es discutible que sean excesivamente peligrosas. Sin ánimo de defenderlas, quien dice que la homeopatía mata está forzando la realidad para encajarla en su discurso. Será una tomadura de pelo, que lo es, pero un terrón de azúcar no te mata. En cualquier caso no quiero desviar la atención con esto. Simplemente digo que las afirmaciones exageradas restan credibilidad al movimiento “escéptico”.

Y, sin embargo, los “escépticos” guardan un sepulcral silencio ante mensajes difundidos de forma mayoritaria por los “expertos”. Y estos mensajes sí tienen un impacto real en la población:

– Cambio climático.
– Alimentación basada en harina.
– Dietas para pérdida de peso.
– Balance energético en temas de nutrición.
– Tratamiento de la diabetes.
– Estatinización de la población.
– Epidemiología en nutrición, por ejemplo para atacar a los productos de origen animal.

No se trata tanto de que los “escépticos” apoyen estos mensajes, sino de su característica ausencia de crítica a los mismos. Los temas anteriores no son su preocupación, pero son infinitamente más relevantes que el terraplanismo.

La alimentación basada en la harina

Durante las últimas décadas los “expertos” nos han hecho creer que nuestra alimentación tiene que estar basada en la harina. Basta con comprobar el Plato de Harvard o cualquier “Pirámide Nutricional” (ejemplo) para ver que es así. ¿Qué se nos cuenta a la población? ¿Se nos dice que este mensaje es una invención sin fundamento o se nos hace creer que este mensaje tiene una base científica? Si alguien ha visto que una pirámide nutricional sea acompañada del mensaje “nos lo estamos inventando todo”, que me lo diga. Yo no lo he visto. Yo lo que veo es que a los ciudadanos se nos hace creer que esa pirámide sí tiene un fundamento “científico”:

Esta pirámide está contenida en las nuevas Guías Alimentarias para la Población Española que ha elaborado la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) y que hoy ha presentado el presidente de su comité científico, Javier Aranceta, tras ser publicadas en un número especial de la revista científica “Nutrición Hospitalaria”.

Estas guías suponen una actualización de la edición de 2001 y constituyen una herramienta de educación nutricional y de promoción de la salud, basada en la evidencia científica, para trasladar a los profesionales de la salud y del ámbito educativo, a los responsables de las administraciones implicadas y, especialmente, a la población en general. (fuente)

Lo que se hace creer que es científico pero en realidad no lo es tiene un nombre: pseudociencia. Y ésta es una pseudociencia que tiene un impacto directo en la salud de la población, con el agravante de que proviene de fuentes de confianza para la población desinformada, que creo yo que es la mayoría.

Hace unos meses tomé esta foto en el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, de Valencia:

La dieta debe suministrar entre el 50 y el 55% de las calorías a partir de los azúcares, entre el 30 y el 35% a partir de las grasas y entre el 12 y el 15% de las proteínas

La dieta debe suministrar…

¿Dónde está el escepticismo de los “escépticos” con este mensaje oficial? ¿Dónde está la crítica?

La pseudociencia del balance energético

Es otro ejemplo de pseudociencia defendida desde las instituciones públicas: la base científica para un correcto adelgazamiento, según un tríptico oficial de la Comunidad de Madrid, es comer menos de lo que se gasta:

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¡No violemos la primera ley de la termodinámica! Es pura estupidez: se está deduciendo causalidad de una correlación: comer menos de lo que se gasta no es ni el método ni la causa, es otra forma de decir reducción de la energía acumulada. Esta burrada se enseña en la Universidad y es defendida por la práctica totalidad de los “expertos” en nutrición. Y sí, es una burrada descomunal, aunque hasta que no se piensa no te das cuenta de que lo es.

Creo que en este vídeo lo explico de forma muy clara:

¿Dónde está el escepticismo de los “escépticos”? Esta burrada afecta a la población y se defiende como algo científico. Y los “escépticos” se limitan a decir que si quieres perder peso lo seguro es acudir a un nutricionista, que en realidad son formados en esta pseudociencia y que cobran por un tratamiento que ha fracasado en todos los experimentos científicos de suficiente duración. No hay ciencia detrás de la dieta hipocalórica: hay pseudociencia.

La epidemiología

Estoy seguro de que cualquier persona con una titulación relacionada con la nutrición ha escuchado que “de correlación no se deduce causalidad”. Lo ha escuchado pero en general no lo “sabe”, es decir, no sabe qué significa y no entiende que no puede hacerlo, aunque lo haga todo el mundo.

Hay la misma ciencia en deducir causalidad de un RR (Risk Ratio) de 1.2 que en la homeopatía. La mala ciencia es la norma prácticamente universal en el uso real de la epidemiología. La epidemiología ideal no existe: existe el abuso real. Y, sin embargo, tenemos departamentos universitarios y catedráticos de epidemiología que creen estar detectando “determinantes de salud”. Causalidad deducida de correlación. No lo entienden. Y es lo “oficial”.

¿Dónde está el escepticismo de los “escépticos” cuando se usan resultados epidemiológicos para desinformar a la población?  No está. Los “escépticos” no son escépticos cuando creen que una opinión mayoritaria está basada en ciencia.

En teoría los “escépticos” critican las verdades oficiales. En la práctica en general no lo hacen.

El tratamiento de la diabetes

¿Cuál es la base científica del mensaje de que un diabético debe seguir la misma dieta que una persona sana y compensar con fármacos?

Ése es el tratamiento oficial de la diabetes: dieta que debe ser compensada con gran cantidad de fármacos.

¿Por qué a los “escépticos” esto no les preocupa pero sí tienen tiempo para el terraplanismo, que no mata a nadie? ¿Será acaso porque cuestionar este tratamiento supone cuestionar la validez de un mensaje oficial? ¿Por qué con la mala ciencia “oficial” los “escépticos” ni están ni se les espera?

El LDL cuanto más bajo mejor

¿Cuál es la base científica de la colesterolemia como enfermedad? Lo que empezó siendo “el colesterol mata”, pasó a ser “el LDL mata” y actualmente es “el LDL denso y pequeño mata”. Nuestros amigos y familiares son sometidos a los efectos secundarios de fármacos incluso en condiciones en las que las “pruebas” epidemiológicas señalan que más colesterol está asociado a mayor longevidad. Y en el resto de casos usando RR ridículos en edades en las que muy poca gente muere de enfermedad cardiovascular. Causalidad deducida de correlación y medicalización de la población con fármacos que nunca han demostrado ayudar a vivir más.

¿Dónde está el escepticismo de los “escépticos” cuando sus opiniones han de ser críticas con la medicina oficial y con la receta de fármacos inútiles?

Al médico que receta estatinas a tu madre no hay que decirle “creo en ti porque tú eres el experto”, sino “¿me puedes pasar experimentos científicos que demuestren un efecto beneficioso de este fármaco en personas de las condiciones y edad de mi madre?”. “Escepticismo” es no cuestionar. “Escepticismo” es decir “¿vas a saber tú más que el médico, que ha estudiado 6 años para sacarse el título?”. Y es que a lo mejor el médico sólo ha memorizado lo que dice el consenso. Yo no creo.

NOTA: Rawandi dice que Mulet sí critica los fármacos para bajar el colesterol (ver). No me consta pero si lo afirma asumo que es cierto. Como comento al final, no estoy diciendo que los “escépticos” sean el negro puro, lo que digo es que son grises y que su papel neto es más negativo que positivo bajo mi punto de vista.

Cambio climático

Respecto del cambio climático, he expuesto en este blog los gravísimos defectos que tiene la gráfica del palo de hockey. ¿Dónde está el escepticismo de los “escépticos” con esta gráfica? ¿Por qué aceptan una creencia, la del “cambio climático antropogénico”, como dogma indiscutible cuando las pruebas que se presentan son claramente falsas o nulamente concluyentes? Su fe no es científica. Su intento de silenciar las voces disidentes no es científica.

El “escepticismo” es difundir los falsos dogmas sin cuestionarlos y convencer a la población de que tienen que creer a los científicos:

 

Nota final

Para finalizar, aclaro que no estoy diciendo que ser “escéptico” sea lo peor del mundo. Pasa como con las personas que profesan otras religiones: hay de todo, buenas y malas personas. Y es así aunque no compartamos su religión. Yo no comparto la religión “escéptica”, ni la católica ni la musulmana. Creo que los consensos de los expertos hay que cuestionarlos. Creo que hay que pensar por uno mismo siempre, también cuando de los mensajes oficiales se trata. Y hay que desconfiar de quien dice que pensar es peligroso porque te puede llevar a tener una opinión sesgada. Somos ciudadanos, no súbditos obligados a tener fe. Y si alguien no cree tener capacidad para opinar, pues que se calle, pero que no pretenda que tener creencias incuestionables es lo científico.

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8 comentarios en “El “escepticismo”, vaya timo”

  1. Las invenciones de los “expertos” se convierten en dogmas incuestionables a fuerza de repetición. La carrera de tantos y tantos expertos sería puesta en cuestión si esos dogmas caen:

    Do the authors really believe that all those other committees and commissions urging less meat were wrong and continue to be wrong?

    Attacks on the quality of nutrition research have been coming from many sources lately

    ¿Ciencia? No, fe en el consenso. La opinión de los “expertos” sólo es ciencia para los “expertos”. Para ellos cuestionar sus mensajes es cuestionar la ciencia. Porque ellos son la ciencia.

    The papers come across to me as a concerted attack on dietary guidelines (national and international), on nutrition science in general, and on nutritional epidemiology in particular.

    https://www.foodpolitics.com/2019/09/eat-as-much-meat-as-you-like/

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    1. Cuando eres de “los buenos” te puedes inventar las cifras. Porque lo haces con honestidad y buenas intenciones.

      Por eso en lugar de retirar esa basura de artículo sigue accesible online. Porque son muy honestos.

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  2. Habría que hacer un análisis un poco más completo, pero el discurso de los “escépticos” es, esencialmente, un medio para lograr el objetivo, que no es otro que la integración en una manada. Todo lo que hace un “escéptico” (linchamientos en redes sociales, defensa de la industria, etc.) cumple esa misión: demostrar que son parte del grupo. Lo que ofrece el “escepticismo” a sus feligreses es muy atractivo para mindundis que no tienen donde caerse muertos y que gracias a esta Iglesia se sienten parte de algo. Y contra eso no se lucha con argumentos racionales porque lo que les mueve no es racional sino las interacciones sociales. Y por esto mismo suele ser casi imposible distinguir a un “escéptico” de un troll: su comportamiento de troll es el único medio que tienen estas personas para demostrar fidelidad al grupo.

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  3. A la falsa virtud de no cuestionar los mensajes oficiales la han llamado “escepticismo”. El escepticismo es lo contrario.

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