Jones 1990 y las islas térmicas urbanas

The jerk you mention was called Good(e)rich who found urban warming at all Californian sites. Phil Jones

La medida de la temperatura del aire no es tan sencilla como podría pensarse. O no lo es si lo que se pretende es averiguar si ahora hace más calor que hace X años. No basta con recoger las medidas de los termómetros, pues es posible que éstas muestren un calentamiento pero no por una cuestión natural sino por ejemplo porque el termómetro estaba en una zona rural que debido a un proceso de progresiva urbanización de esa zona ha acabado formando parte de una ciudad. Es decir, sin cambiar el termómetro de ubicación su lectura muestra un calentamiento que no es síntoma de un calentamiento del planeta sino síntoma de que ahora ese termómetro forma parte de una zona llena de asfalto y cemento, y ya no de un terreno con abundante vegetación.

Como muestra de “isla térmica urbana”, una imagen de Madrid (fuente): hay varios grados de diferencia entre la ciudad y los terrenos ya fuera de la ciudad.

La existencia de este fenómeno podría explicar que las medidas de termómetro indicaran valores cada vez más altos, lo que podría confundirse con un calentamiento del planeta. Este hecho lleva a una conclusión inquietante: los datos de temperatura pueden ser “cocinados” para tratar de minimizar este efecto, lo que deja en manos de la competencia y honestidad de seres humanos los valores que posteriormente son interpretados como signo de un calentamiento. Y, por otro lado, nos lleva a la conclusión de que para poder realizar ese cocinado de la mejor forma posible se tiene que disponer de una información correcta de las condiciones en las que se han recogido los datos.

“No podemos explicar lo que hemos hecho”

De forma sorprendente, un artículo de 1990 (Jones90) concluía que la diferencia de temperatura entre zonas rurales y urbanas era insignificante. Apenas unos meses después, en diciembre de ese mismo año, dos de los autores de ese artículo publicaban, junto con un nuevo tercer autor, otro artículo (Wang90) usando los mismos datos para China y llegando a conclusiones diferentes de las del artículo anterior, y comentaban que no sabían explicar la diferencia con el primer artículo, escrito por ellos mismos… raro, raro, raro.

Our work differs from the recent study by Jones et al 1990. […] The reasons for this are not clear.

Volviendo al primer artículo, en el texto del mismo se decía que las estaciones meteorológicas habían sido seleccionadas por no haber cambiado de sitio o por haber cambiado pocas veces, y definían como rural poblaciones que en general tenían menos de 100,000 habitantes:

The stations were selected on the basis of station history: we chose those with few, if any, changes in instrumentation, location or observation times. All 84 records were complete for the 30-year period. The urban stations were in regions with populations of over 0.5 million whereas for the rural stations populations mostly less than 0.1 million

Un termómetro en Lugo o Tarragona, por ejemplo, sería “rural” con ese criterio. En el segundo de los artículos se daba la población media de las poblaciones consideradas “rurales”: 147,000 habitantes. Concretamente, en la región rural I la población media de las estaciones consideradas rurales era de 241,000 habitantes. La ciudad de La Coruña sería considerada rural en ese estudio. En el Wang90, Valencia, con 800,000 habitantes, tercera capital de provincia más poblada de España estaría a caballo entre lo urbano (mínimo 1 millón de habitantes) y lo rural (máximo 200,000). No vale reírse: es la ciencia.

¿Las opiniones de los científicos son indiscutibles? No lo creo.

¿Las conclusiones de los científicos son indiscutibles? No lo creo.

¿Es la revisión por pares garantía de algo? No lo creo.

El imaginario control de calidad

Nos decían que habían escogido las 84 estaciones por su historial de pocos cambios de ubicación. Y aquí saltó la liebre. Un año después de la publicación de estos artículos, en 1991, un informe técnico del Instituto de Física Atmosférica de Pekín (fuente,fuente,fuente) reflejaba que se disponían datos de unas 260 estaciones, pero que de todas ellas sólo estaba disponible el historial de 60 estaciones.

station histories for the 205-station network are not available

¿Vemos el problema? Si los artículos de 1990 decían que habían seleccionado las 84 estaciones por su historial pero sólo existían historiales de 60 estaciones… aun en el caso de que esas 60 estaciones con historial fueran parte de las 84 estaciones seleccionadas, habría un mínimo de 24 estaciones para las que no se pudo comprobar su historial, porque éste no existía, según dejaban claro los propios organismos oficiales chinos tan sólo un año después de que se publicaran los artículos. Y eso suponiendo que las 60 estaciones con historial hubieran sido parte de las 84, que ni siquiera fue el caso, como vamos a ver.

Varias personas (incluido Stephen McIntyre) pidieron repetidamente a las Universidades correspondientes los datos de estos artículos hasta que en abril de 2007 la Universidad de East Anglia finalmente entregó los datos (obligada por la Freedom of Information Act y tras negarse inicialmente, fuente). Con los datos en la mano quedó claro que el supuesto control de calidad de las estaciones no había existido, como mínimo, en más de la mitad de ellas:

Of the 84 stations, 48 are from the set of 205, 33 are from the set of 65, and the remaining three are in neither. Thus, for at least 48 stations, there are no records of their history. (fuente)

NOTA: esas tres estaciones no identificadas inicialmente parece que tenían un número de identificación incorrecto (fuente).

A la vista de los datos, en el mismo año 2007 Douglas J. Keenan publicó un artículo en la revista Energy and Environment titulado “Alegato de fraude contra parte de la investigación climática de Wei-Chyung Wang“, un autor de los dos artículos: del Jones90 y del Wang90. En ese artículo Keenan resume la acusación (mis negritas):

Briefly, the main evidence is as follows. The two papers relied on data from 84 weather stations in China that were required to have very few significant moves. Of the stations, 42 were classified as rural and 42 as urban. For 40 of the rural stations, no histories exist (hence moves cannot be determined); the other 2 stations had substantial moves. For 9 of the urban stations, no histories exist; most of the other 33 had substantial moves.

Brevemente, la evidencia principal es la siguiente. Los dos documentos se basaron en datos de 84 estaciones meteorológicas en China que debían tener muy pocos movimientos significativos. De las estaciones, 42 fueron clasificadas como rurales y 42 como urbanas. Para 40 de las estaciones rurales, no existen historiales (por lo tanto, los movimientos no se pueden determinar); las otras 2 estaciones tuvieron movimientos sustanciales. Para 9 de las estaciones urbanas, no existen historiales; la mayoría de los otros 33 tuvieron movimientos sustanciales.

Por supuesto, la increíble conclusión de que el efecto de las “islas térmicas urbanas” era despreciable era demasiado jugosa para la maquinaria propagandística de los alarmistas y fue usado en el IPCC-AR3 (2001) y en el IPCC-AR4 (2007) (fuente,fuente,fuente):

Extensive tests have shown that the urban heat island effects are no more than about 0.05°C up to 1990 in the global temperature records used in this chapter to depict climate change.

Studies that have looked at hemispheric and global scales conclude that any urban-related trend is an order of magnitude smaller than decadal and longer time-scale trends evident in the series (e.g., Jones et al., 1990; Peterson et al., 1999).

En el IPCC no podían saber que el supuesto control de calidad de las estaciones era imaginario, pero desde luego sí podían saber que una ciudad de 100,000 habitantes es de todo menos rural. Aquí y en China, para cualquier persona con un mínimo de honestidad intelectual. Pero, claro, en el IPCC tienen una misión.

it is obvious that a station with a population of anywhere near 100,000 can hardly provide a “rural” benchmark (fuente)

Es más, uno de los autores, Phil Jones, fue autor coordinador del capítulo relevante el IPCC-AR4 (fuente), por lo que de hecho permitió que su artículo fuera citado. ¿Sabía Jones que su artículo contenía falsedades y aun así permitió que fuera citado? Si era inocente y no sabía nada de todo esto en 1990, a pesar de ser autor principal del artículo, ¿por qué no pidió que el artículo fuera retractado cuando se enteró de que contenía falsedades?

Epic fail of peer review and professional review at every level. Anthony Watts

NOTA: En respuesta a una pregunta de Keenan, Jones señaló a Wang como responsable de seleccionar las estaciones chinas (fuente). Wang a su vez dijo que Zeng le había asegurado que había consultado los historiales, pero Zeng es una de los autores del informe técnico del Instituto de Física Atmosférica de Pekín que afirmaba en 1991 que esos historiales no existían. ¿Tuvo acceso a ellos antes de 1990 pero en 1991 afirmaba que no existían?

NOTA: tenemos un emotivo correo electrónico de Tom Wigley, el que fuera director del CRU en 1990, a Phil Jones explicándole que debería haberse cubierto las espaldas añadiendo criterios falsos en la descripción del proceso de selección de las estaciones que le sirvieran de vía de escape en una situación como la que se estaba produciendo (mis negritas) (fuente):

At the very start it seems this could have been easily dispatched. ITEM X really should have been …

“Where possible, stations were chosen on the basis of station histories and/or local knowledge: selected stations have relatively few, if any, changes in instrumentation, location, or observation times”

Of course the real get out is the final “or”. A station could be selected if either it had relatively few “changes in instrumentation” OR “changes in location” OR “changes in observation times”. Not all three, simply any one of the three. One could argue about the science here — it would be better to have all three — but this is not what the statement says.

Why, why, why did you and W-C W not simply say this right at the start? Perhaps it’s not too late?

Qué bonito es cuando los más mayores enseñan a los más jóvenes a hacer las cosas mal. Y qué bonito es que se descubra.

NOTA: los historiales de esas estaciones nunca aparecieron, pero Wang fue exonerado de mala conducta académica por la Universidad de Nueva York, un proceso en el que ni siquiera se entrevistó a Douglas J. Keenan, como era obligatorio según su propia normativa (fuente). Creer que esos historiales sí existieron aunque los propios organismos oficiales chinos declaraban su inexistencia es un acto de fe que yo no voy a hacer. Los cuentos chinos de los alarmistas son increíbles.

NOTA: lo que yo cuento en esta entrada en unas pocas líneas es un resumen de lo logrado por la incansable insistencia durante años de los principales protagonistas: McIntyre, Eschenbach, Keenan, etc. Recomiendo leer las entradas enlazadas más abajo para hacerse una idea más completa de todos los movimientos que hubo en esta historia.

NOTA: no fueron los que presumen de defender la ciencia los que cuestionaron la validez de los datos. Pero sí fueron ellos los que los usaron en el IPCC como parte de su propaganda. 

NOTA: en 2008 un nuevo artículo de Jones llegaba a la conclusión de que el efecto de las islas térmicas urbanas podía ser de 0.1 grados centígrados por década, es decir de una magnitud 20 veces mayor que lo que ese mismo autor decía en 1990 y del mismo orden de magnitud que el calentamiento del planeta en el siglo XX (fuente).

NOTA: se ha estimado el efecto de isla térmica urbana de París en unos 8-10 grados centígrados (fuente,fuente).

NOTA: un estudio reciente concluye que probablemente la mitad del incremento de temperatura registrado en China desde 1940 no es real sino que es el efecto de las islas térmicas urbanas.

Leer más:

2 comentarios sobre “Jones 1990 y las islas térmicas urbanas

  1. Lo ridículo se publica en revistas científicas y en el IPCC. Es “la ciencia”.

    Then there is the ridiculous implication that 42 cities with average population of over 100,000 are “rural”. If actual rural, i.e. no built environment, stations were used the difference would surely be much larger. Patrick Moore

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